Lucida

El cuerpo como luz

Bajo la luz ultravioleta, la figura ya no se ilumina, sino que se convierte en la fuente de iluminación.

Lucida no se trata de la luz. Se trata de un umbral. Bajo la radiación ultravioleta, los pigmentos fluorescentes de la piel absorben energía invisible y emiten luz visible de vuelta a la oscuridad. Lo que la cámara graba no es un cuerpo iluminado, sino un resplandeciente un cuerpo que produce su propia visibilidad. Este simple hecho físico, que la materia puede irradiar, es el centro de la serie. La obra se aparta deliberadamente de las figuras arquitectónicas de la época. Desnudo, donde la luz dura esculpe el cuerpo en forma, y de las rupturas ópticas del Quimera, donde las superficies dañadas lo fracturan. Lucida no hace ni lo uno ni lo otro. Aquí el cuerpo no es una forma que documentar, sino una superficie que activar, una pantalla sobre la que actúa la luz. Los puntos de referencia anatómicos familiares se disuelven en campos de color y luminiscencia. Resulta imposible decir dónde acaba la piel y dónde empieza el resplandor.La serie se inspira en varias tradiciones visuales, manteniéndolas en una tensión productiva. Las habitaciones infinitas de Yayoi Kusama ofrecen un precedente: el cuerpo subsumido en un patrón, el yo multiplicado en cosmos. El claroscuro de Caravaggio ofrece otro: el drama de la forma esculpida en la oscuridad absoluta por una única fuente de luz. Pero Lucida empuja más allá de ambos hacia la abstracción. La carne se convierte en nebulosa. La piel se convierte en pantalla. El cuerpo no está iluminado, sino que es la iluminación.El movimiento entra a través de la larga exposición. Los cuerpos se desdibujan y se multiplican, sus trayectorias se trazan en rayas de luz. Estas imágenes rechazan el instante congelado; acumulan el tiempo, mostrando el cuerpo no como objeto sino como acontecimiento. La referencia aquí es la cronofotografía de Étienne-Jules Marey -los estudios decimonónicos del movimiento humano y animal- trasladada a un registro alucinatorio donde la ciencia se convierte en ritual, y donde el rastro del movimiento pertenece a algo que estaba medio vivo y medio iluminado.La imaginería se mueve a través de asociaciones mitológicas y rituales sin ilustrar ninguna tradición específica. Los rostros se convierten en máscaras; los cuerpos, en iconos de una cosmología inventada. Los patrones fluorescentes transforman la anatomía humana en algo que parece antiguo y futurista al mismo tiempo: marcas tribales traducidas al lenguaje del neón, geometría sagrada plasmada en fosforescencia. Lo que la serie sostiene, en definitiva, es que el cuerpo, dadas las condiciones adecuadas, no es un objeto sólido, sino una superficie capaz de transformarse en pura luz.Algunas de las obras están realizadas en colaboración con bailarines, intérpretes y artistas corporales cuya formación les permite mantener poses de larga exposición y movimientos coreografiados dentro del encuadre. En esas sesiones, el sujeto es un participante activo, un coautor del gesto que la cámara acumulará durante los segundos que el obturador permanezca abierto.

Exposición y ediciones

Obras seleccionadas de Lucida se presentaron en la exposición individual Luz negra en la Galería Volksbank, Heilbronn, Alemania, en 2019.Las impresiones de pigmentos de archivo se lanzan en ediciones limitadas de 5 + 1 Prueba de Artista en papeles Hahnemühle Photo Rag, Baryta y FineArt Pearl - la elección del papel calibrado para mantener la intensidad cromática específica de la que depende cada imagen. Las obras seleccionadas están disponibles a través de Artsper, Arte Saatchiy Artmajeur. Consultas directas: print@burakbulut.org.