En otros lugares

El desnudo en el espacio público

Un cuerpo situado en un lugar donde no tiene permiso para estar, y el momento en el que, sencillamente, está allí.

En otros lugares fotografía el cuerpo desnudo en el espacio público. La serie plantea una pregunta sencilla sobre la existencia: ¿qué significa que un cuerpo esté ahí, desnudo, en un espacio compartido con otros? No se trata de performances ni de intervenciones en el sentido activista. Son más discretas: breves momentos en los que un cuerpo que no pertenece a ese lugar es retenido, fotografiado y devuelto a la ciudad.

La libertad, la ternura, la exposición y la autoprotección conviven en armonía: el cuerpo está presente en cada imagen, y la forma en que se manifiesta varía según el lugar.

El espacio público se rige por normas que rara vez se plasman por escrito: a qué distancia se colocan los desconocidos, dónde pueden posarse las miradas, qué partes del cuerpo está dispuesta a ver la calle. Un cuerpo desnudo las hace visibles todas a la vez y cambia el significado de todo lo que le rodea. Una acera se convierte en una frontera, una ventana en un testigo, un transeúnte en parte de la tensión de la fotografía.

La serie se desarrolla a dos distancias de la ciudad. De cerca, el cuerpo se encuentra en su interior: en una calle estrecha bajo hileras de ropa tendida, frente a una pared iluminada por el sol, en un puente sobre el canal, asomándose desde un balcón sobre el agua. Desde más lejos, el cuerpo se sitúa frente a ella. En la orilla al atardecer, una figura mira a la cámara mientras las luces de la ciudad se extienden sobre el agua a sus espaldas. Vista así, la ciudad se convierte en una silueta, una línea de tejados y ventanas iluminadas, y un único cuerpo desnudo que se recorta contra ella muestra lo pequeña que es una persona ante todo lo que la ciudad ha construido, y lo imposible que sigue siendo pasarla por alto.

Las fotografías se preparan con esmero y la mayoría se toman rápidamente, para no molestar a los transeúntes. Cada sesión se basa en el consentimiento del participante, que tiene libertad para interrumpirla en cualquier momento. Los lugares se eligen por su particularidad arquitectónica. El cuerpo se adentra en estos espacios y adopta una postura que no es ni decorativa ni desafiante. Una figura desnuda en el espacio público da lugar a un tipo de fotografía diferente al de un desnudo en el estudio: el entorno se convierte en un colaborador y, a veces, en un adversario.

En otros lugares funciona a una escala íntima: uno o dos cuerpos, una calle o un tramo de costa, y sin espectáculo alguno. El cuerpo nunca se convierte en una multitud ni en un signo político colectivo. Algunas imágenes tienen un aire fantasmal, como si la figura estuviera solo a medias presente en una calle habitada. El método surge de deambular por la ciudad sin una ruta fija, y ese deambular llega hasta un cuerpo que simplemente está ahí, en un lugar donde no se espera encontrarlo.

La fotografía transmite tranquilidad; sin embargo, el momento en que se tomó no lo fue. Detrás de cada figura se percibe el ritmo de una ciudad que podría haber dado un giro en cualquier instante, y ese ritmo permanece en la imagen incluso después de que haya desaparecido.