Melancolía

El cuerpo en el peso de la luz lenta

No la tristeza como expresión, sino la melancolía como forma de habitar una habitación.

Melancolía fotografía una temperatura específica de la vida interior. Ni la tristeza ni la depresión tienen sus propios lenguajes visuales y sus propios fotógrafos. La melancolía es más tranquila y más antigua: una condición en la que el cuerpo se vuelve más lento, más pesado, más atento a las superficies de la habitación en la que se encuentra. La serie trabaja en ese registro.El linaje iconográfico es profundo. Durero Melencolia I (1514) dio al arte occidental su imagen perdurable del temperamento melancólico: una figura sentada rodeada de las herramientas de la razón, incapaz de utilizarlas. El Renacimiento no entendía la melancolía como una enfermedad, sino como el estado de ánimo del propio pensamiento. Luto y melancolía (1917) la convirtió en psicoanalítica, una forma de aferrarse a lo perdido. Julia Kristeva, en Sol Negro, La melancolía es la condición que hace posible el lenguaje, el reverso de la palabra. Melancolía pertenece a esta larga conversación, pero se niega a ilustrarla. Las fotografías no son diagramas de un concepto; son encuentros con cuerpos en los que el concepto ya está funcionando.La gramática visual de la serie depende de la luz lenta. El atardecer a través de pesadas cortinas, la luz de una lámpara en una habitación en la que nadie ha entrado del todo, el humo de una única fuente que atrapa una pizca de luz diurna: cada imagen está iluminada como si la luz hubiera llegado a regañadientes. No se trata del dramatismo del claroscuro, que esculpe cuerpos en la oscuridad para crear un efecto. Se parece más a los interiores de Copenhague de Vilhelm Hammershøi o a las habitaciones de hotel de Edward Hopper: una luz que describe el tiempo más que la forma, que hace que una habitación parezca haber estado esperando.Los cuerpos de la serie están desnudos, pero la desnudez no es el tema. Están desnudos porque la ropa mentiría: sugeriría una dirección, un contexto social, un recado. El cuerpo melancólico no tiene nada de eso. Se ha retirado de la economía del gesto. Telas drapeadas, humo, la laca negra de un piano, una esquina vacía... rodean a la figura no como accesorios, sino como condiciones materiales del estado de ánimo.Cada fotografía es el resultado de largas sesiones en las que ocurren muy pocas cosas: un sujeto se ajusta un hombro, cambia una mirada, exhala. Lo que finalmente contienen las imágenes no es drama, sino el residuo de la espera. Ese residuo, propone la serie, es donde viven ciertos tipos de verdad emocional.

Ediciones

Las impresiones con pigmentos de archivo se lanzan en ediciones limitadas de 5 + 1 prueba de artista, impresas en papeles Hahnemühle Photo Rag y FineArt Pearl, elegidos por su capacidad para mantener la gama tonal apagada de la que dependen estas imágenes. Las obras seleccionadas están representadas en Artsper, Arte Saatchiy Artmajeur. Consultas directas: print@burakbulut.org.